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¡Cuidado, ya llegó la Navidad!

¿A quién no le gustan las fechas decembrinas? A todos nos gustan y a los niños… ¡Les encantan! No hay quien se resista a los regalos, a las posadas, al peregrinar de casa en casa para reencontrarnos con nuestros seres queridos, los festejos en la escuela… ¿Qué niño no disfruta con esas cosas? Sin embargo, si no vigilamos la alimentación de los pequeños esto puede ser perjudicial para ellos y ocasionar problemas como empachos e indigestiones, gases, náuseas, vómitos, diarreas o si la cosa va más allá incluso lombrices o gastroenteritis.

¿Cómo evitar los excesos en la alimentación durante las fiestas?

– Tus hábitos alimenticios son un ejemplo para tus hijos: Si te pegas grandes atracones durante la Navidad, los niños querrán también abusar, pues tienden a imitar siempre los hábitos de sus progenitores, y aún más cuando se trata de la alimentación.

– Lleva siempre la cuenta de la ingesta de dulces de tus hijos: El truco está en la moderación, es decir, es normal que en Navidad comamos cosas distintas a las del resto del año, incluso que aumentemos la ingesta de dulces, pero es importante vigilar las cantidades. Y sobretodo, no dejes los dulces a mano de los pequeños, pues si ven que pueden acceder a ellos con facilidad pensarán que si están tan a mano, es porque se pueden consumir.

– No llenes el plato de los niños hasta arriba: aunque sean fiestas, hay que medir la cantidad de comida de cada plato, pues en las comidas navideñas suele haber gran cantidad de platos, y si los llenas todos, no estarás respetando la cantidad de comida que el pequeño debe ingerir.

– Si ves que con el primer plato se queda satisfecho, no le obligues a consumir del segundo, pues las comidas y cenas de Navidad tienen muchos entrantes que pueden sustituir con creces un segundo plato.

– Trata de cocinar entrantes saludables con verduras, y por supuesto, no olvides la fruta durante las vacaciones. Puedes intentar que su consumo sea especial y divertido por ser Navidad (por ejemplo, cortándola haciendo formas), sirviendo fruta de temporada antes de los dulces, para llenar el estómago y que el pequeño no abuse de los polvorones. La piña, la naranja o el kiwi suelen gustar a los niños y pueden ser una buena opción.

– Otro de los problemas que suelen surgir en Navidad es que se acentúa el ansia en los niños a la hora de comer. Insístele en que coma despacio, en que mastique correctamente. Aunque tenga prisa por ir a jugar con los primos, es importante acostumbrarlo a los hábitos del buen comer.

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