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¡Mi hijo no come fruta! ¿Qué puedo hacer?

Alguna vez nos hemos topado ante la misma dificultad muchas veces: los pequeños de la casa prefieren las galletas y el dulce a las frutas. Sin embargo, nosotros somos conscientes de la importancia de comer estos alimentos y buscamos día a día las maneras de convencerlos.

La fruta es uno de los alimentos más completos que existen en cuanto a su contenido en vitaminas y minerales de distintos tipos. También contienen una gran cantidad de antioxidantes naturales y fibras. Además, la mayor parte de su contenido es agua.

Dentro del objetivo de que nuestros hijos coman frutas, lo ideal es que se consuma entera y con piel, siempre y cuando esta sea comestible. Para los más pequeños de la casa resulta más atractiva la fruta en forma de zumo. El problema es que, de esta forma, aumenta en mayor medida la glucemia. Sin embargo, dentro de las tres o cuatro raciones recomendadas al día, no hay problema en que una de éstas sea un zumo siempre y cuando sea natural.

¿Cómo hacer que nuestros hijos coman frutas?

Comenzar cuanto antes. Los especialistas en nutrición infantil afirman que la aceptación de los nuevos alimentos es más fácil en los niños entre dos y cuatro años, por eso es importante inculcarles la toma de frutas y verduras desde bien pequeñitos.

Predicar con el ejemplo. Como ya se mencionaba, es importante dentro de la educación de nuestros hijos ver que nosotros también lo hacemos. Los niños imitan aquellos comportamientos que observan en su entorno cercano, sobre todo los de sus familiares, por eso es muy importante que vean a las personas que conviven con ellos comer fruta y disfrutar de ello. En relación a esto, consume frutas a diario y las probabilidades de que tus hijos también las ingieran serán mayores.

La perseverancia es otro de los factores fundamentales. Existe una fuerte relación entre los gustos alimentarios de los niños y las veces que los padres sacan comida a la mesa, es decir, la perseverancia en volver a enseñar la comida que los niños rechazan. Si la ven de nuevo, será más fácil que finalmente acaben probándolos. Por ello, es importante presentar la fruta preparada, pelada y cortada y así les costará menos comerla.

También se aconseja aportar variedad de frutas, creatividad e imaginación en el día a día. Si las piezas de frutas son grandes, se pueden poner varias mitades de frutas diferentes, así el plato es más colorido, menos aburrido y los sabores más atractivos. Intenta variar de fruta prácticamente a diario para que los más pequeños no se cansen de un mismo sabor. También se pueden presentar de distintas maneras: zumos, macedonias, brochetas o batidos. Otra idea propuesta es empelar moldes de las galletas de diferentes formas para que nuestros hijos se diviertan mientras las comen. También se pueden hacer helados con frutas batidos y bizcochos caseros con frutas. Además, haciendo partícipe a tu hijo de la diversión que conlleva cocinar puedes provocar que tenga más ganas de comerla.

Añadir frutas a las comidas que le gusten a los más pequeños de la casa. Puedes, por ejemplo, añadir fruta al yogur o combinarla con cereales para suavizar el sabor si éstas son muy ácidas.

Hemos de tener cuidado con las porciones. Los niños no deben comer las mismas cantidades que los adultos, por eso debemos cuidar el tamaño de las porciones y no comer platos extra. No podemos pretender que un niño coma lo mismo que un adulto.

Podemos hacer partícipes a los niños de la compra. Dejando que el niño elija la fruta que más les gusta, ayudarás a que se sienta importante en dicha elección. Podemos hacer que el niño escoja la fruta para postre que vais a preparar juntos. Anímales a elegir siempre una fruta diferente.

Los niños, muchas veces funcionan por rutinas por lo que fijándoles un horario diario para consumirlas podemos fomentar que coman frutas. Es recomendable tomar tres frutas diarias y la merienda es uno de los mejores momentos para consumirlas, así como en el almuerzo y en el desayuno. Establecer estas rutinas facilitará el consumo en el niño ya que “es el momento de la fruta”.

Intentarlo varias veces. Si a un niño no le gusta una fruta determinada no se ha de forzar demasiado para que no haga una mala asociación de ese alimento en sí. Se ha de hacer saber que al menos tiene que probar un bocado cada vez que le pongamos un plato delante. Si no se rinde y hace que el niño pruebe dicha fruta en varias ocasiones, finalmente la probará.

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